La Ética Islámica según las enseñanzas del último enviado de Dios el Profeta Muhammad (BPD)

Muchos autores y analistas coinciden en que en el mundo contemporáneo actual de constante transformación, lo que rige en el comportamiento del hombre en el siglo XXI, no es la religión, ni tampoco el deber ser, la ley y la norma tienen un estatuto diferente, y la sociedad de consumo ha trazado líneas que consumen al mismo hombre;

 

La Ética Islámica según las enseñanzas del último enviado de Dios el Profeta Muhammad (BPD)

pues ahora los sujetos hablan de una ética y una moral relativas al momento, al sujeto, al acontecimiento, ya que la constante crisis de los valores morales, y con ello el total despego de la creencia en Dios, en particular en Occidente, está llevando a la propia destrucción del hombre, pues no existe sólo una respuesta para definir lo bueno y lo malo, el deber ser se modifica cuando se pasa de los designios de Dios, del deber ser para con Dios, a una racionalidad humana lejos de los principios religiosos, y a una cultura sin Dios o con múltiples dioses, el deber ser entró en crisis, pasó a convertirse en posdeber, tal como lo describe Gilles Lipovetsky[2], el posdeber descrito como una moral “indolora”, sin sacrificios, ni obligaciones, derivado de los goces privados, la búsqueda permanente del placer y el bienestar a propio interés, a lo placentero, al consumismo; es decir lo “bueno” es aquello que resulta subjetivamente grato al alma y al ego; lo “malo” lo que los contraría, en suma, una total subversión o trastorno de los valores.

Es en ese sentido, tal como se está percibiendo a la moral en la actualidad, muy lejos del crecimiento espiritual, del alma, de la misma fe, y sobre todo de Dios, es que se hace necesario llevar nuevamente a una reflexión, y de ahí enarbolar a la ética islámica, como un resurgir para la humanidad; pues para el islam verdadero, la ética es una disciplina práctica, la que se demuestra en los hechos, porque su objetivo principal es conducir al hombre a la virtud, a los rasgos de carácter y conducta donde el ser humano revela su condición divina y su fin trascendente, puesto que sin una buena moral definida no puede alcanzarse la perfección del ser y desterrar definitivamente a todos los intereses y percepciones mundanos y materiales que están desviando a la sociedad de consumo, capitalista extrema con sus más nefastas aberraciones y todo tipo de libertinajes que están corrompiendo la mentalidad de los más indefensos que son los niños, los adolescentes, los jóvenes, intoxicándolos a los más bajos instintos, y así llevar al caos extremo que rige en estas sociedades; de ahí que es vital e importante que se establezca una educación recta basada en los principios de una moral sana, pues el eje de la moral es el ser humano, no como individuo aislado o conjunto social; sino por su dimensión humana, es decir el grado más elevado y excelente de moral que se manifiesta en las acciones del ser humano, cuando el alma ha llegado al perfeccionamiento de su ser y este debe estar totalmente ligado a la fe, ligado a Dios, pues el mundo ha sido creado con un objetivo, que no es en vano, al respecto dijo el Imam Ali (P):

“Oh, gente! ¡Temed a Dios! Ningún ser humano ha sido creado en vano, para distraerse (tomando su propia vida y al mundo como un juego), ni fue abandonado para que hiciera lo que quisiese (sin tener ninguna responsabilidad en su vida). Ni este mundo puede reemplazar al otro mundo, como para que se adorne y embellezca éste en detrimento de aquél” (Nahyul Balagha, hikmat número 362).

Como estamos viendo, el ser humano, ha sido creado para buscar y obtener los altos grados de virtud y nobleza humana, de ahí que las virtudes morales en las enseñanzas de los Imames (P), se promueven sobre el eje de la adoración a Dios, en contraposición de varios de la filosofía occidental que plantea que la moral tiene un objetivo mundano y material; ya que el islam es una moral práctica. En la exégesis de la aleya del Corán que expresa: “Ciertamente tú eres de un carácter eminente”, el Imam Baquir (P) dijo: “La eminencia del carácter es el islam, la grandeza de la religión” (Tafsir Nuruz Zaqalain, tomo V, pág. 392).

Y también al respecto el Imam Alí (P) señaló: “El más perfecto en fe entre los creyentes es aquel que posee la moral más bella” (Al Bahar, tomo LXXI, pág. 389).

Es decir, la moral es la misma religión y el propio islam, lo cual vincula a las cualidades del carácter con la fe; pues es que a través de la ética islámica, el hombre desarrolla una conducta que prepara el terreno para el nacimiento y fortalecimiento de un estado de nobleza en el alma, por medio del cual puede llegar a recibir de parte de Dios el éxito de alcanzar los atributos divinos y ser así un hombre completo en todo sentido, llegando así a su cercanía, al respecto el Profeta Muhammad (BPD) señaló: “Sólo he sido enviado para perfeccionar las nobles cualidades morales”; es decir que el Profeta consideró a la moral como uno de los más importantes valores en los que se basa su Mensaje eterno, ya que Él exaltó toda virtud que eleva al ser humano y anunció una guerra sin cuartel contra toda inclinación malvada o vicio que corrompe la sociedad y que acarrea la destrucción de la moral. Las cualidades morales son parte del Mensaje del Islam y uno de los elementos esenciales de su prédica, tal como lo anunció el Profeta, porque son las virtudes morales las que dan lugar al florecimiento del alma y permiten su prosperidad y triunfo, de ahí que la perfección del hombre se basa en el crecimiento de su ser y la manifestación de las virtudes del alma humana.

Señalamos que el islam es una moral práctica, porque justamente la perfección se logra poniendo en práctica las obras indicadas por la moral islámica; es decir el resultado de las obras justas como la piedad (o el temor a Dios) y el buen carácter, de ahí señalar que el Profeta exhortó a los musulmanes a adornarse con las más elevadas virtudes las cuales conforman el primer eje para erigir una sociedad más justa libre de toda corrupción, albedrío, libertinaje y todo tipo de vicios extremos del hombre mundanal; porque sin lugar a dudas la ética elevada conforma el más encumbrado nivel de desarrollo y perfección del ser humano, y asimismo conforma el principal apoyo para el desarrollo de las sociedades y adelanto de los pueblos y tal como están las cosas es y será la salvación del propio hombre.

“Ciertamente que las naciones son valoradas por su moral mientras ésta se encuentra, y si es que su moral desaparece, ellas habrán desaparecido”.[3]

Y esto es una realidad indiscutible, puesto que la subsistencia de los pueblos y la permanencia de su soberanía dependen de la continuidad de sus valores morales, y asimismo su caída es producida por la desaparición de los mismos, ya que la sociedad de la cual desaparece la moral es una sociedad muerta que no está adherida a la vida y que no posee el resplandor de la lucidez.

Dijo el Profeta Muhammad (BPD): “Vosotros no podéis abarcar a la gente mediante vuestros bienes, así pues, abarcadla mediante vuestra moral”.

Notas:

[1] Escritora, Periodista, Profesora e Investigadora Boliviana, miembro de la Asociación de Investigadores en Comunicación y Educación para el Desarrollo (AICED) La Paz-Bolivia.

[2] Lipovetsky Gilles, “El crepúsculo del deber”; Ed. Anagrama, Barcelona 2002.

[3] Al Qurashi Baqir Sharif, “Las virtudes morales del Profeta del islam y la gente de su casa”, Asamblea Mundial del Ahlul Bait (P); 2010.

Fuente: es.shafaqna.com